¿SUBYUGACION MASOQUISTA, O MIOPIA NATURAL DL MEXICANO
Españoles por la Reconquista:
¿SUBYUGACION MASOQUISTA, O
MIOPIA NATURAL DEL MEXICANO?
Por Rubén Aguilera Mtz.
La pureza del gen que fluye para la transmisión de los caracteres hereditarios, tiene que ser necesidad saludable, si se desea conformar un linaje sin mácula y exento de malformaciones congénitas; esta es una aspiración de científicos y de gobernantes que se especializan en la depuración de clases o razas (racistas); en este sentido, cuando la pureza del gen y el ciclo reproductivo logra engendrar con éxito, el futuro de la especie humana o animal, es halagador o es condenado a una vida de calamidades.
Aplicada esta regla al colonizador, o Ejército de un país invasor, el gen que transmiten en el sentido corporal, cultural o religioso, es vital en la vida de los conquistados; tal es el caso de ESPAÑA Y MEXICO, el invasor y la nación dominada; desafortunadamente los transmisores de esos caracteres, venían saturados de males congénitos, un enfermizo gen que desgració la descendencia de los subyugados; en el arribo de los Españoles a México, la transmisión del daño fue por partida doble, enfermedades y epidemias hasta entonces desconocidas: sífilis, tuberculosis y otras infecciones que exterminaron a miles de aborígenes; un mal congénito que se multiplicó en lo espiritual, por las plagas apocalíptica que arrastraban, y sus cultos abominados por Dios, los que todavía nos postran por esa fe saturada de fanatismos, ignorancia, idolatrías, y proliferación fraudulenta de sus deidades, entre otros ritos y ceremonias de las culturas dominantes que antes les sometieron. Hablamos de la influencia Babilónica y el dominio del imperio romano sobre los Reyes Católicos.
Una heredad de caracteres retrógrados y mal congénito, que como maldición eyacularon sobre el continente Americano y las naciones que por mutuo propio fornicaron con ellos; hablamos de las rameras de todos los tiempos, de las madres de la fornicación, las que su depravación y corrupción son el pan de cada día, una estirpe apocalíptica, cuyas deformaciones de fe, males congénitos y enfermedades fueron heredadas a nuestros ancestros, y que desgraciadamente sigue postrando a un gran sector de nuestra sociedad, sin respetar castas, intelectualidad y poder económico.
Hoy cuando se habla de la reconquista Española, resurge de sus cenizas la otra trinidad; los sempiternos fornicarios con sotana, la clase política vende patrias y los imprescindibles mercaderes; las alianzas del mal nacido triunvirato, o magistratura romana del pasado, pretendiendo reimponer caducos modelos religiosos, políticas a modo y las mordazas inquisidoras del pasado. Todo ello ante el beneplácito de sus comunicadores, criollos, religiosos, o políticos que a su sombra quieren crecer sin importar valores e intereses del país, los subyugados mexicas que no se cansan de trilladas loas para una casta que consideran superior. Una encrucijada en la que afortunadamente se multiplican los que se resisten a llamar “madre patria” a una nación de idólatras, de cultos paganos y superstición, por cuya impotencia de sus dioses (as) de madera, papel y de metal, los tienen que cargar; la cuna del nefasto politeísmo y rito procesional.
Lo preocupante de esta confrontación ideológica y de fe, es que algunos sectores altamente fanatizados, se resisten al despertar, investigar o confrontar el legado de su herencia religiosa, les es más fácil cortar la tripa umbilical o su desintegración familiar, por trivialidades, o su extravió personal, sexo, drogadicción, alcoholismo u otras adicciones, antes que por su credo. No obstante conocer los antecedentes de una imposición religiosa irracional, la perversión sacerdotal, la mísera herencia cultural y el nefasto legado de sus dogmatismos, generaciones o sectores que viven enclaustrados en la inopia, atados a la imposición de teorías fundamentalistas, intereses dogmáticos y el limitado raciocinio de los conquistadores. Todo parece indicar que el auto masoquismo es un placer nacional y la subyugación un legado que difícilmente podrán desarraigar algunos mexicanos.
¿Qué es lo que seduce o sedujo a nuestros antepasados? Hoy como ayer los espejismos de su mercadería y la fe, se dice que esto nos humanizó y hermanó; su mejor legado fue el castellano, una nueva lengua de comunicación, su vino, la música y el arte culinario, mucho después vinieron los toros, el deporte y toda un gama de atractivos que “encantó”, pero que se rompió con la destrucción de nuestra cultura, el saqueo, la explotación y la desmedida ambición del invasor; acrecentando al paso de los siglos nuestro ideario independentista como seres humanos y como nación.
Pero no obstante haberla logrado, la religión sobrevivió a la independencia, por diversos factores, el desconocimiento que tenían los aborígenes sobre el Cristianismo original; la ignorancia sobre un sustento bíblico-doctrinal; lo bien oculto de sus excesos en monasterios y conventos, las desviaciones sexuales de la curia, un mal congénito que desde siempre prevaleció; otro factor, el no entender sobre paganismos y otros rituales que nos hundieron en la inopia, imperando la fuerza de la sinrazón; pero que fraternalmente nos ató, a todo aquello que por su naturaleza no puede ser Dios.
En este devenir de conquistas y reconquistas, de independencias, o nuevas “Repúblicas Democráticas”, no deja de sorprender la habilidad de los operadores españoles, aquellos gallegos que muchas veces satiriza el clan de la comicidad con sus chistes, presentarlos como bobos, para un paliativo de la raza de bronce, pero que cinco siglos después de la conquista, ahí están en la reconquista, listos para poner el pie al cuello de los mexicas, banqueros que a precio de ganga recibieron la banca, las inmobiliaria como es el caso de los Bibriesca, los empresarios y poderosos mercaderes textiles, la hotelería, y hoy la petroquímica, entre otras que se extienden por todo el país.
Trueques de interés nacional, que hoy se torna preocupante, por la incursión que los mismos hacen en la política nacional, bajo el amparo de los que ya ostentan el poder, legisladores que con leyes al vapor o amañadas, abren las puertas para que criollos y extranjeros nos gobiernen a discreción, aun contra la misma Constitución. Una práctica común de la modernidad, que no tendría caso cuestionar, si los connacionales no tuvieran los tamaños y la capacidad. Lo otro solo tiene una lectura, malinchismo oficial, o tendencia reconquistadora del gobierno actual, quien ha demostrado su incondicionalidad, al Vaticano y el Papa actual, al gobierno de Busch, Aznar y Zapatero, entre otros las monarquías del mismo corte confesional.
No debemos olvidar que los ciclos históricos de España se repiten, que los Reyes Católicos y Franco, sacrificaron democracias y libertad por sus compromisos con la Iglesia Romana, los primeros expulsando de su territorio a los Árabes, Judíos y protestantes que no profesaban su fe, por ser designio papal; en el caso de Francisco Franco mandó desterrar a sus connacionales por no estar de acuerdo con sus concordatos con la Iglesia y la forma de gobernar, intolerancia y radicalismo que desde siempre impera en esta perversa sociedad.
Reconquista o nuevo estilo de gobernar, lo cierto es que los movimientos de Felipe Calderón llaman la atención y son preocupantes para los analistas, porque se da en una transición política, económica y religiosa; en la vulnerabilidad del estado laico y la fortaleza del confesional, cuando clérigos y empresarios resurgen de la mano de selectos comunicadores, empresarios y algunos grupos oscurantistas de la Iglesia ODCA, Yunques y Legionarios, todos unidos para consolidar cotos de poder.
Es aquí en donde el ideal de liberales y el espíritu de los constituyentes deben prevalecer, para garantizar el México libre y soberano que nos dignifica como nación; en donde los defensores de ese legado, tienen que extirpar toda aspiración de los “reconquistadores”, el clero que anhela su recuperación y el español que le corroe la tentación. Elites de poder que resurgen en la representación de nuncios Apostólicos, Cardenales, Obispos y ex Presidentes Mexicanos y Españoles como Salinas, Zedillo, Aznar y Zapatero, sin faltar la monarquía, entre otros jefes de Estado que intervienen en nuestro país, la misma elite empresarial y sus huestes, que bajo reglas legaloides de porcentajes de inversión hoy vuelven por sus fueron para controlar o adueñarse del territorio nacional; lo deplorable es que lo hacen bajo la complacencia de una timorata oposición política, de legisladores, senadores o diputados que se deben y sirven a estas cúpulas de poder, o que por cuidan su imagen política marchan al son que se les toca, sin faltar los que por cobardía se subordinan, sin importar las formas y la dilapidación nacional.