CARMEN ARISTEGUI: OTRA FORMA DE ANIQUILAR LA LIBERTAD DE EXPRESION

Silenciaron a Carmen Aristegui

CUANDO VEAS LAS BARBAS DE TU VECINO

CORTAR, PON LAS TUYAS A REMOJAR

Por Rubén Aguilera Mtz.

 

La separación de Carmen Aristegui de uno de los programas informativos con mayor rating en México, preocupa al gremio periodístico y a una sociedad informada, quienes lo observan como un ajuste de cuentas o venganza política, por la línea editorial o su ejercicio profesional sin mordazas, al que pocos periodistas se atreven por los intereses que representan, sean políticos, de la iniciativa privada, clérigos y grupos que operan fuera de la ley.  Un laberinto de intereses,  del que Carmen Aristegui se deslindo,  logrando penetrar en una sociedad hambrienta de verdad y honestidad. Y cuando todo indicaba que realmente ejercitaba una profesión sin mordazas, por la cacareada transición a la democracia que el gobierno y sus patrocinadores publicito, llego el revés, el atentado contra la libertad de expresión, la venganza y todo aquello que se da en las esferas del poder, cuando de pagar facturas se trata.

 

Los argumentos de su separación van y vienen, pero las crónicas se entrelazan demostrando que para silenciar un periodista, no solo se ocupa de un sicario, el puñal o las balas. No terminamos por superar nuestro asombro, de que México ocupe un primerísimo lugar en periodistas silenciados, porque así lo demuestran las siguientes estadísticas,  55 periodistas han muerto en 2006 ejerciendo su función de informar, según el informe anual del Committe to Protect Journalists (CPJ), una de las organizaciones más respetadas. El 85 por ciento de las muertes han sido asesinatos, el 11% en combates bélicos y un 4% durante coberturas peligrosas como protestas violentas. de 81 víctimas de Reporteros sin Fronteras (RSF). Además de Irak, Filipinas y Afganistán, con 3 muertos en cada uno, y países sudamericanos como Colombia, México, está entre los lugares más peligrosos para los periodistas, preocupante porque son acechados por políticos, mafias y narcotraficantes, como ya se denunció en la Declaración de Hermosillo impulsada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). El CPJ cuenta cinco muertes más de periodistas mexicanos que no relaciona directamente con su actividad informativa. RSF da por buena la cifra de nueve muertos.

 

Un dato escalofriante al que se suma otro tipo de aniquilación o de silenciar, y esto solo es posible en un país que vivió ajeno a la violencia,  cuyas predicas gubernamentales fueron que “el  respeto al derecho ajeno es la paz” que la libre expresión seria un derecho inalterable; que se respetaría la opinión y critica de comunicadores, pero que curiosamente en los dos últimos sexenios se torno violento y peligroso para todos;  existe conciencia de que la corrupción a penetrado en los ámbitos gubernamentales, privados, espectáculo, clericales y medios de comunicación, porque siempre habrá quien se venda al mejor postor. El funcionario que sirve a la delincuencia organizada, el industrial que por ambición hace lo propio, el artista o cantante que incursiona los mismos terrenos, el cura que al amparo de la confesión, los últimos oleos y otros servicios religiosos se ve inmiscuido, al igual que el comunicador que se presta para un negocio ilícito y que por consecuencia tiene que pagar el precio de su osadía.

 

Pero  lo más grave se presenta cuando las cuando las elites del poder gobierno, iniciativa privada, clérigos y demás,  se fusionan para asesinar la libertad de expresión, regresándonos al syllabus, o las mordazas inquisidoras, una experiencia que viven los catalanes, al menos así lo denuncian:  

 

 

“Lo tremendo de esta semana, es lo del santo oficio catalán. Eso sí que indigna. Porque ahora resulta que hemos hecho esta democracia para que lleguen unos pavos con apariencia de políticos pretendiendo reinstaurar la censura de prensa, reimplantar la inquisición en los medios, transformarse ellos mismos en modernos torquemadas para decir y decidir, por orden del tripartito social-nacionalista, qué periodistas o medios de comunicación están capacitados para escribir o para informar. Impresionante. Y es que, santo cielo, ahora resulta que lo que querían Maragall y Carod-Rovira era volver a reimplantar la censura. Andan muy molestos porque hay medios críticos y no les gusta que les reprochen sus decisiones, les fastidia que la prensa opine y diga, por ejemplo, que el Gobierno tripartito no se dedica a gestionar los intereses de sus ciudadanos, que sólo se preocupan de sí mismos, de sus privilegios, de su Estatut, que llevan ya dos años cobrando sin hacer nada, sin emprender proyectos de interés general, sin solventar el problema del Carmelo, sin trabajar en serio, pues se pasan el día enfrentando a unos con otros, enredando, creando problemas en vez de solventarlos. Pero, además, es que son tan torpes y perversos que ahora se permiten incluso, en el colmo de la insolencia, crear un tribunal político para decidir sobre qué se puede o no publicar en los medios, quiénes pueden o no emitir por radio o televisión, qué se debe o no decir, quiénes son los buenos y cumplen con sus designios, quiénes los malos y deben ser censurados o corregidos o advertidos, a quiénes y por qué, en fin, se puede dar una concesión y a quiénes y por qué se le puede retirar.

Hoy por hoy esta historia se repite en México, lo realmente preocupante es que el gobierno confesional  de Vicente Fox no solo dio inicio a la confrontación y división de los mexicanos, sino que atentó contra la consolidación de la democracia, la educación, el estado laico, la libertad de expresión, de ahí que su gobierno se destaco por la persecución y muerte de periodistas en México; la ineptitud de su gobierno; entre otros proyectos que favorecieron  a empresarios extranjeros y la corrupción de su propia familia quienes fueron acusados de enriquecimiento ilícito, por cuyas denuncias se desataron amenazas y juicios contra periodistas.  

Volviendo al caso de Aristegui y lo que se da concretamente con los gobernantes españoles, es inaceptable que su influencia todavía nos lacere y transforme al país, porque cuando creímos que la conquista había terminado, nos damos cuenta que en menos de dos sexenios o lo que va del partido gobernante el PAN, la reconquista de los españoles y clérigos resurge con la misma fiereza del pasado. Ambiciones desmedidas de la ultraderecha, la iniciativa privada, órdenes religiosas o clérigos, que caminan de la mano con el gobierno confesional de Felipe Calderón para repartirse México o lo que de él queda, sin importar que los bienes nacionales sean subastados al mejor postor, en beneficio de los grupos extranjeros por ellos protegidos, y el caso de Aristegui quedara como un dato histórico, porque en él se lee, el sobre proteccionismo de un gobierno que fue cómplice en el aniquilamiento de la libertad de expresión.

En este sentido preocupa la incursión de la nueva generación de políticos, extranjeros que llegaron al país cobijados por antipatriotas que los dejaron crecer en el ámbito industrial y político, muchos de los cuales hoy ocupan los más importantes cargos de la nación, lo que no solo es un riesgo por cuestiones nacionalistas, sino por los intereses que representan y por los cuales lucharan, sin importar los verdaderos intereses de la nación. Y para muestra un botón,  el desplazamiento de una voz, que hoy es silenciada por estos reconquistadores y los antinacionalistas mexicanos.    

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